
Cuando a los dos meses de embarazo me diagnosticaron desprendimiento de placenta (por histérica), tuve que detenerme y tomar una decisión. Luego de una semana de manchitas rojas y de auto convencerme de que seguramente no era nada, cuando en la ecografía se veía claramente una parte de mi placenta desgarrada, tuve que sentarme y pensar.
Mi doctor fue claro: o me detenía completamente y me quedaba como un mueble durante dos semanas, o perdía al bebé. Y para mí, esa decisión fue dura.
Siempre he sido una persona que entrega el 200% por todo. Amo mi trabajo, me encanta la adrenalina, me emociona el sonido del celular colapsado y los triunfos me dan ganas de generar más triunfos. Además me gusta conocer siempre más, hacer mis tareas lo más perfectamente posible y capacitarme constantemente. Y así llegué a mi embarazo, a los 31 años, con una profesión, un postgrado en el extranjero, otro en Chile y varios cursos anexos incluyendo inglés.
Y cuando me dijeron “o te detienes o lo pierdes”, sinceramente, lo pensé. Un par de palabras dichas en el momento preciso y en correcto orden, me hicieron tomar la decisión y detuve las máquinas para ser madre.
Por eso ahora, cuando se plantea la discusión por la extensión del post natal a seis meses y veo que un grupo se opone considerando que le juega en contra a las mujeres trabajadoras, me da rabia. Porque yo me considero una mujer trabajadora (casi compulsivamente) y sí, extraño la adrenalina y a la gente y sentirme “socialmente” más útil para alguien más que para mi hija, pero YO tomé la decisión de traerla al mundo y soy responsable frente a ella de hacerlo de la mejor manera posible.
A los 84 días de nacida, mi hija no sabe ni siquiera sentarse sola y todo el alimento lo saca de mi humanidad (ni siquiera toma agua). Muchas de las personas que argumentan que el post natal de seis meses nos va a jugar en contra son madres, pero supongo que el 90% de ellas dejó a sus bebés a los 84 días con una persona de confianza en casa. Una nana, una enfermera, o su abuela. Pero yo, como madre trabajadora común y corriente, que recibe un sueldo normal, no puedo pagar a una nana o enfermera, y mi mamá (madre de una persona corriente) trabaja y no puede cuidarla. Solución: dejarla a los 84 días en el Jardín Infantil, cortar la lactancia y cruzar los dedos para que no se enferme demasiado.
Uno de los puntos que defienden como argumento es que los empresarios dejarán de contratar mujeres por esa potencial ausencia de seis meses. Creo que desechar la extensión del post natal por esa causa sería como vender el sofá de Don Otto. No se están viendo las bases… es un tema de educación. Si el día de mañana los empresarios deciden no contratarnos porque menstruamos una vez al mes y potencialmente seamos elementos de mal genio en la oficina, ¿qué haremos? ¿Vamos a dejar de menstruar?
Como mujeres tenemos el deber de cambiar el sistema, pero desde las bases, sin tener que retroceder tres pasos para avanzar uno. Yo soy mujer, madre y profesional, y me considero además una buena profesional, pero defiendo nuestro derecho a cuidar a nuestros hijos como lo merecen porque –seamos sinceras- nosotras decidimos tenerlos y es nuestra responsabilidad que tengan una vida de la mejor calidad posible.
Estoy de acuerdo en que es una responsabilidad de padre y madre, pero no seamos ingenuos… para que sea totalmente compartida tenemos mucho camino por recorrer y esa es la labor que debería preocuparnos por sobre los inmediatismos.
Por otro lado, la decisión de extender el post natal no es antojadiza. La respaldan organismos serios, que luego de años de estudio determinaron que un mayor tiempo del bebé con la madre puede ayudarnos a tener personas más sanas física y mentalmente. Según un estudio de septiembre de 2007 de la Sociedad Chilena de Pediatría (Sochipe), la lactancia por seis meses reduciría el impacto de 16 enfermedades en el niño o niña como leucemias, asma, muerte súbita, entre otras. Asimismo en términos prácticos significaría un ahorro de más de tres meses de salas cuna y las licencias (generalmente falsas) del segundo semestre disminuirían en un 50%.
Es más, en marzo de este año la Sochipe –uno de los principales impulsores de esta medida- y el Colegio Médico de Chile llamaron al Ejecutivo a enviar al Congreso Proyecto de Ley que garantice a las mujeres un post natal de seis meses. Entre sus argumentos destacaron que el costo económico que significaría para el Estado y los particulares la prolongación de un post natal, es ínfimo frente a los beneficios que se obtendrían en salud de los pequeños, menos licencias médicas por enfermedad del hijo menor de un año y la reducción de licencias no justificadas médicamente.
Si vamos a hacer las cosas, hagámoslas bien, de manera correcta desde la base. Personas más sanas, con bases sólidas desde su infancia, es una manera de hacer las cosas bien.
Mi hija ahora tiene tres meses y estoy demolida. Duermo poco, me duelen los brazos de tanto hacerla dormir, extraño la adrenalina y sentirme socialmente más útil, pero sé que vale la pena cuando veo que ella crece sana y feliz, y que el día de mañana va a poder luchar con mejores herramientas que las mías por una sociedad que nos valore como mujeres, trabajadoras y madres.
Muy bueno lo que escribes. Deberías mandarlo a los medios chilenos y también a los de otros países. ¡Besos!
ResponderEliminarPaloma me encanta como escribes, buenísimo...
ResponderEliminarPrima muy bueno lo que escribes, transmites las emociones con exactitud que llego a sentirlas. Gracias por compartir tus palabras. Las quiero
ResponderEliminarAle
Paloma, muy bueno el artículo.
ResponderEliminarno se de donde inventaron que nos contratarían menos si resulta que el subsidio maternal lo paga el Estado, incluso para las que tenemos isapre.
Además de ganar en lo que se refiere a un bebé más feliz y sano, a la larga es más conveniente para los empleadores porque es peor una mujer trabajadora volviendo a intervalos al trabajo porque su pequeño se enferma antes del año, que reemplazar por al menos 6 meses de corrido a una madre trabajadora.
Por último no hay como la lactancia materna, los bebés alimentados hasta los seis meses de manera exclusiva con leche materna se enferman menos y son adultos más seguros. VIVA LA LACTANCIA MATERNA EXCLUSIVA, HASTA LOS SEIS MESES